Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzaran
misericordia, (Mateo, 5:7), la misericordia se plantea aún desde los tiempos de
Nuestro Señor Jesús, como un acto de reconciliación entre las personas y entre
los pueblos, plasmado magistralmente en lo que considero la columna vertebral
de las enseñanzas de Cristo, El
Sermón del Monte un mensaje cargado de sentimiento,
esperanza, paz y amor; con tanta vigencia para aquel tiempo como en la
actualidad. El Papá Francisco, entendiendo y sintiendo el mensaje, declara éste
año en indulgencia Plenaria denominado Año Santo de la Misericordia y nos
da la oportunidad de reflexionar sobre la importancia que tiene vivir En
armonía consigo mismo y con los demás. Deja claro en los diferentes viajes
que ha emprendido tanto en Europa como en América la relevancia
que tiene para el éxito político, la diplomacia y la tolerancia
enmarcad en el significado profundo que tiene la palabra
misericordia.
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